Hoy, 25 de diciembre del año 2012, me he animado a volver a escribir...
En el pasado he escrito algunas páginas sobre esto y aquello; páginas que el tiempo ha devorado, condenándolas al anonimato, al silencio y al olvido. No es que hubiera preferido que alguien las leyera (y en muchos casos, ha sido mejor que nunca nadie las viera) pero creo que la idea de escribir sólo para uno mismo, encierra una lógica pérfida: le quita al resto de los mortales la opción de poder saber algo a lo que quizá tenían más derecho que el autor... y se les suprime, de paso, la opción de poder criticar y/u opinar por el fondo y/o contenido de lo que uno escribe.
No. Esta vez quiero que el papel y su efímera existencia no sean el
límite de lo que tengo que decir a quien quiera leer lo que se me
ocurra, pues mis ideas no estarán dirigidas a alguien en específico y si
a quien pueda hallar en ellas algún motivo para que se despierte, en aquel ocasional lector,
una emoción... sea ésta de la índole que sea.
